¡Créeme no falla!

Julieta Enriquez
Master en Coaching Ontólogico para equipos de alto desempeño, escritora y conferencista
internacional, con Maestria en Ecología Emocional.
Dicen que los propósitos de año nuevo es lo que las personas dejamos de hacer en marzo, y es que seamos francos ¿cuántas veces no hemos empezado algo que no acabamos? ¿La dieta, el gimnasio, el ahorro, el estudio, el proyecto y luego? ¿Por qué nos quedamos a medias? Es más, que es aquello que tu sabes que puedes hacer muy bien, cuentas con el talento y el conocimiento para hacerlo, y si eso lo haces comprometida y disciplinadamente: ¡Zaz!, te llevas al siguiente nivel. ¡Claro!, tu vida empezaría a mejorar significativamente, ¿cierto?
Es muy curioso que las personas tenemos al menos en algún área de nuestra vida un… ¡Ya se qué quiero! Sé cómo hacerlo, pero… ¡no lo hago! Es ilógico, irónico y hasta ridículo ¿no crees? Parece que nos da más miedo crecer, brillar y triunfar, que lamentarnos en el mismo lugar, nos quedamos en la zona de comodidad y, demasiada comodidad, nos deja en la mediocridad, por eso en su lecho de muerte la gente solo se arrepiente de lo que no hizo; así que, hoy quiero compartirte la formula para no repetirte más quedándote a medias en la queja.
Daniel Goleman, autor de los libros más vendidos de “inteligencia emocional” tiene un interesante best seller que se llama “El punto ciego, psicología del autoengaño” donde asegura que todos nos auto engañamos de vez en cuando, porque es necesario para sobrellevar la desafiante incertidumbre de la realidad, el problema es que, a veces, nos hemos contado tanto el mismo cuento que ya empezamos a desvariar y así, entramos en el drama de ¡no tengo tiempo!, o ¡no tengo dinero! Sin faltar el clásico de culpar a los demás, le agarramos gusto a nuestro discurso de víctima de las circunstancias ¿Por qué a mi me pasa? ¡Y no, nada te pasa! Por que la vida no es lo que sucede, sino lo que hacemos con lo que sucede y esa es la extraordinaria diferencia entre el caótico drama o un nuevo orden que, a veces, por las buenas y otras en formas un poco rudas, nos empuja a crecer, de hecho, la etimología de la palabra “dolor” hace referencia a lo que llega inesperadamente, te golpea y te transforma.
¿Entonces quieres la fórmula mágica que no falla? Empecemos por bajarle al autoengaño dejando nuestros cuentos, así, nos damos cuenta para hacernos cargo de nuestras prioridades con responsabilidades y dado que soy estudiosa de las neurociencias primero te pondré en contexto.
En un salón, hay una mesa larga con 8 personas sentadas, 7 son actores complices de este experimento social pero la única persona que esta siendo evaluada no lo sabe, frente a ellos en una pantalla amplia se proyecta una sola línea, después aparecen tres líneas más, de diferentes tamaños, todos las observan detenidamente para responder a una pregunta muy simple: ¿Cuál de las tres líneas tiene el mismo tamaño que la primera? Ante la diferencia de tamaños la respuesta es muy obvia, tu y un niño de kinder la identificarian inmediatamente, pero aquí empieza el juego de la mente cuando se supone que aleatoriamente se le pregunta primero a los actores que uno a uno van respondiendo incorrectamente, pero con la seguridad de decir la verdad, al grado que el participante real empieza a dudar de su percepción obvia y lógica, “increíblemente duda de si mismo” y, ante la presión del grupo, aunque no está del todo convencido, también cede y responde mal. What? Si, el experimento demuestra que nuestro cerebro prefiere encajar y pertenecer a un grupo antes de ser juzgado, cuestionado y sobresalir, esta es la Ley de la Conformidad, del experimento de Solomon Asch, ¿te hace sentido?
Nuestro entorno influye poderosamente en lo creemos, así que, si te rodeas de personas con percepciones pequeñas y aspiraciones cortas te vas a seguir quedando a medias en la queja y ¿de qué se quejan? ¡De lo que no asumen responsabilidad! Porque cuando te conviertes en tus compromisos dejas de ser tus circuntsancias, te dejas de quejar y te empiezas a aplicar con menos drama y mas acción.
Ahora que tienes más claro cómo llevarte a la conquista de tus sueños ¿Estás listo para aplicar la fórmula mágica? Entonces, ¡abracadabra! Que en arameo el lenguaje que se hablaba en los tiempos de Jesús significa “yo creo a través de mis palabras”. Cada vez que abrimos la boca, ¿qué estamos creando? Nuestra realidad y nuestro cuerpo, porque cada célula tiene centro de inteligencia y escucha tus palabras, la enfermedad no es una casualidad, el cuerpo responde a nuestras creencias y los síntomas se vuelven los mensajeros de algo que no estamos viendo para resolverlo y esto es nivel subconsciente y generacional, nuestro poderoso diálogo interno son los comandos a ejecutar y de nuestros juicios y creencias dependen nuestros resultados; asi que, en lugar de preocuparte por que color de calzón usaste para empezar el año o si sacaste las maletas, prender palo santo con cuarzos y darte baños de laurel con canela, mejor ocúpate de aplicar esta formula:
“Dile si” a tu compromiso, autoestima, autoconocimiento, autoregulación, desarrollo de consciencia, relaciones significativas, sanos límites, prioridades y aprendizaje constante.
“Dile no” a la distracción, conversaciones de queja, ladrones de tiempo, vampiros energéticos, hábitos tóxicos, gastos absurdos y relaciones superficiales.
“Y agradece desde tu corazón cada día”, porque siempre estás a una sola decisión de cambiar tu vida.
¡Te Amo! Por que todos somos uno y mientras mejor estás tu, mejor puede ser el mundo.
Te espero en mis cursos, libros y redes sociales.
@ConJulietaEnriquez
www.julietaenriquez.com
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