
Por: José María Enríquez
Psicólogo infantil / Psicoterapia para niños y adolescentes / Evaluación psicométrica infantil
Enseñar a los niños que una amistad sana no duele, es una de las mejores herramientas de prevención emocional que podemos ofrecer.
Cuando pensamos en bullying infantil, solemos imaginar a un agresor externo, claramente identificado y separado del niño que sufre. Sin embargo, una de las formas más invisibles y emocionalmente complejas de bullying ocurre dentro de una relación de amistad, especialmente cuando el agresor es el “mejor amigo”. Este tipo de dinámica suele pasar desapercibida por adultos y
docentes, lo cual puede generar un impacto profundo en la autoestima y el desarrollo social del infante.
A diferencia del acoso tradicional, aquí el maltrato se mezcla con afecto, dependencia y miedo a la pérdida del vínculo. Algunas señales frecuentes incluyen burlas constantes disfrazadas de “bromas”, humillaciones en público seguidas de gestos de cercanía en privado, control sobre con quién puede jugar el niño, amenazas de exclusión (“si no haces esto, no somos amigos”) por lo cual el niño comúnmente suele normalizar estas conductas porque provienen de alguien significativo.
La reacción común de papá y mamá es descalificar al amigo agresor o exigir la ruptura inmediata del vínculo y aunque es bienintencionada, esta respuesta puede provocar culpa, resistencia o silencio en un hijo. El abordaje más saludable implica:
*Escuchar sin minimizar (“no es para tanto”), ni dramatizar.
*Nombrar la conducta, no etiquetar al niño (“eso que hace no es respetuoso”).
*Validar emociones contradictorias (“puedes quererlo y a la vez sentirte mal”).
*Más que “alejarse del bully”, el objetivo es empoderar al niño. Esto incluye: ayudarlo a identificar qué le hace daño, practicar frases de límite claras y breves, reforzar la idea de que el afecto no justifica el maltrato; así como, mostrar que pedir ayuda es una fortaleza, no una traición.
*Es fundamental involucrar a la escuela y a un psicoterapeuta cuando el maltrato es repetido, hay impacto emocional o somático y cuando el niño no logra poner límites pese al acompañamiento.
El bullying dentro de la amistad es una forma silenciosa de violencia emocional que desafía nuestras ideas tradicionales sobre el acoso. Visibilizarla, nombrarla y abordarla con sensibilidad es una responsabilidad compartida entre familias, escuelas y profesionales de la salud mental.
Mayores informes:
Cel. 2299784593
Facebook e Instagram: Psic infantil Chema
Related posts
DE ACTUALIDAD
