
Por: Rosela Abaroa Garrido, Psicóloga.
Hay una experiencia que se comparte y que pocas veces se dice en voz alta: Sentir que no estás haciendo suficiente, sentir que podrías hacerlo mejor, sentir culpa casi todo el tiempo. Culpa por trabajar, por no trabajar, por perder la paciencia, por necesitar espacio, incluso por disfrutar momentos sin los hijos. Detrás de esta culpa, casi siempre está algo más profundo: la autoexigencia o la autocrítica.
Si bien la autocrítica, podría llegar a ser una forma de “ayudarnos” a ser mejores, ésta viene acompañada de una connotación negativa, nos hace sentir pequeños, incapaces, viene desde una voz de castigo.
Así que, vamos a cuestionarlo: ¿De dónde viene esta culpa?, ¿es algo que aprendí en casa?, ¿es algo que vi en redes sociales donde todo pinta a ser perfecto?, ¿es algo que la sociedad refuerza constantemente?, ¿o viene desde la idea de “quién debería” de ser como madre? El problema no es desear crecer los estándares, si no que estos se vuelvan cada vez más altos e inflexibles lo que va a resultar en algo imposible de sostener.
Iniciemos por nombrarlo, ¿cuáles son estos “debería” que constantemente te repites? Haz una lista de ellos e identifica si estos realmente están alineados con lo que tu valoras o vienen de estándares externos. Segundo, observa la emoción que acompaña estos pensamientos. Es posible que venga la culpa o ansiedad. Entonces, intentas compensarlo: haces más, te exiges más, te olvidas de ti. A corto plazo esto podría darte una sensación de alivio, pero a largo plazo refuerza la idea de que nunca es suficiente. ¿Cómo lo experimentas tú?
Ahora, vamos a darle una mirada desde la autocompasión. Cuando hablamos de la autocompasión, no nos referimos a justificarnos o dejar de responsabilizarnos; hablamos de relacionarnos con nosotras mismas desde la bondad, reconociendo lo desafiante que es maternar, mientras seguimos haciéndonos cargo de lo que nos corresponde. Es cambiar la forma en la que te hablas cuando algo no sale como esperabas. Es pasar del “debería de poder con todo”, a “esto es difícil… y estoy haciendo lo mejor que puedo con lo que tengo hoy”.
Vuelve a conectar con tus valores, ¿qué tipo de mamá quieres ser, incluso cuando la culpa está presente? Quizá una madre amorosa, que cuida, honesta, espontánea. Identifica lo que es valioso para ti y, desde ahí, puedes elegir pequeñas acciones alineadas a esto; por ejemplo, si para ti es importante ser espontánea elige tres acciones que te acerquen a ser ello.
¿Qué pasaría si te permites ser imperfecta solo por hoy? El permitirnos vulnerables, mostrar nuestras necesidades y darte un espacio para atenderlas también es una forma de acercarte al cuidado de otros. Permitiéndote recargar la batería. Tú también estas aprendiendo, tu también mereces palabras de amor y cuidado. ¿Qué palabras amables puedes darte hoy?
𝙋𝙚𝙧𝙢í𝙩𝙚𝙩𝙚 𝙨𝙚𝙧 𝙮 𝙙𝙖𝙧𝙩𝙚 𝙪𝙣 𝙧𝙚𝙨𝙥𝙞𝙧𝙤.¡𝙀𝙨𝙩á𝙨 𝙝𝙖𝙘𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤 𝙡𝙤 𝙢𝙚𝙟𝙤𝙧 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙖𝙗𝙚𝙨 𝙘𝙤𝙣 𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙩𝙞𝙚𝙣𝙚𝙨!
FB: Observa tu mente
IG: @observatumente
Related posts
DE ACTUALIDAD
