
Amar a alguien suele ir acompañado de un profundo deseo de cuidar, comprender y acompañar al ser querido; sin embargo, en muchas relaciones este impulso puede transformarse en desgaste, confusión o incluso sufrimiento cuando, “por amor”, empezamos a olvidarnos de nosotros mismos.
Aquí es donde la compasión cobra un papel central. La compasión en las relaciones no consiste en soportarlo todo ni justificar conductas a costa de nuestro bienestar. No es permanecer en relaciones dañinas “por amor”, cargar con una responsabilidad emocional que no nos corresponde o callar necesidades y límites con el fin de evitar el conflicto. Cuidado con confundir la compasión con el sacrificio.
En ocasiones, por motivos culturales, se asume que amar es sinónimo de ceder, renunciar a las necesidades de uno mismo o incluso sentir celos. Cuando nos relacionamos desde estas creencias es muy fácil que nos perdamos en el camino: la identidad comienza a construirse en relación a la otra persona, los límites se vuelven más difíciles de marcar y la responsabilidad afectiva se coloca fuera, en lugar de asumirla de manera personal.
Este mes del amor y la amistad, me gustaría recordarte que el amor desde la compasión implica responsabilidad y autonomía. Implica sensibilidad ante el sufrimiento propio y del ser amado y un compromiso para aliviarlo, sin perder el auto respeto y la integridad. Ser compasivo con uno mismo implica reconocer tu propio malestar, validar tu cansancio, enojo o tristeza y darte permiso de elegir el cuidado desde una postura amable.
Claves para cultivar relaciones compasivas y sanas:
- Escucha de manera activa y desde la presencia, acompañando sin el deseo de “resolver” por la otra persona.
- Habla desde la honestidad, aun cuando resulte incómodo. No asumas que la otra persona piensa igual que tú; la comunicación clara siempre es descriptiva.
- Comunica límites claros, entendiendo que los límites también son actos de amor hacia uno mismo.
- Observa tus motivaciones: ¿Acompañas desde el miedo o desde el cuidado?
- Incluye tu bienestar como parte del vínculo, no como algo secundario.
Ser compasivos en la relación de pareja nos permite conectar a un nivel emocional más profundo, reconociéndonos como individuos y, al mismo tiempo, notando la presencia y necesidades del otro; nos ayuda a mejorar la comunicación tomando una postura libre de juicios, genera mayor sensación de seguridad y confianza, y aumenta las probabilidades de experimentar satisfacción de la relación.
“El amor que cuida no duele: acompaña, respeta y también pone límites”
Psic. Rosela Abaroa Garrido
Citas: 229 133 3934
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