Por: Master Coach Pamela Cuevas, Master Coach Organizacional

Hay historias de maternidad que no se cuentan en voz alta, historias que empiezan con una ilusión, con un latido, un futuro posible y que, por razones que nadie elige cambian de rumbo antes de florecer.

Estas líneas son para quienes han amado así, profundamente; aunque no haya habido tiempo, aunque no haya quedado forma visible; para quienes imaginaron una vida con un bebé, con un proyecto y que aprendieron con el tiempo a sostener ese amor de otra manera.

Ser madre comienza mucho antes de tener a alguien en brazos, empieza en la ilusión, en el cuidado invisible, en ese amor que se siembra incluso antes de existir plenamente y cuando ese camino se interrumpe, algo dentro cambia para siempre, pero no desaparece, no se cancela, no se borra, solo busca otra manera de existir.

He sido testigo de quienes han transformado su forma de mirar la vida, en sentir más empatía, más sensibilidad, reconociendo lo valioso en lo efímero, como cuando un proyecto se rompe o cuando algo en lo que creías no sucede y, sin embargo, todo lo que diste sigue teniendo sentido.

Tal vez, de eso se trata una parte de la maternidad de la que casi no hablamos, de aprender a sostener el amor incluso cuando no tiene dónde quedarse, de entender que hay historias que no continúan como imaginamos, pero que, aún así dejan huella y, en ese proceso, muchas mujeres descubren algo poderoso, que son capaces de seguir de pie y de reconstruirse.

Al final, ser madre no se define por lo que se logra sostener en las manos, sino por la capacidad de amar, incluso cuando la vida toma otro rumbo hay una grandeza silenciosa que sigue viva, que se reinventa y jamás se va, donde se honra lo vivido sin dejar de abrirse a lo que viene.

Por eso, este Día de las Madres, también es un acto de reconocimiento a todas las formas de dar vida, visibles e invisibles, donde el amor ha echado raíz, porque ser madre como sea que haya sucedido, es haber tocado algo eterno.

Hoy, en este mes, para ti que conociste una forma de amor que no se explica, pero permanece; deseo que la luz que nació en ti, te siga encontrando en lo invisible, en lo eterno, en cada pequeño destello, recordándote la fuerza que habita en ti:

Tu amor de mamá.

IG_ @pamelacuevascoach 

FB: Pamela Cuevas Coach