
Por: José María Enríquez, Psicólogo Infantil/ Psicoterapia para niños y adolescente.
Cada nuevo comienzo es una oportunidad para que los niños aprendan a ponerse metas y celebrar sus pequeños logros. Sin embargo, necesitan guía, acompañamiento y ejemplos claros para que sus objetivos sean motivadores y alcanzables.
Plantear metas desde la infancia fomenta la autonomía, autoestima y habilidades de planificación, dichas herramientas les servirán para toda su vida. A continuación, te cuento cómo hacerlo de manera práctica y divertida:
1. Empieza con metas pequeñas y claras. Plantear metas grandes puede resultar abrumador para un niño, es mejor empezar con objetivos alcanzables y medibles, por ejemplo: “leer un libro corto cada semana” o “ayudar en la cocina una vez por semana”. Recuerda que las metas tienen que enseñar disciplina, responsabilidad y orgullo por sus logros, sin generar ansiedad.
2. Convertir las metas en un juego. Para los niños, todo se aprende mejor jugando, puedes hacerles un tablero de metas con stickers, en donde cada vez que logre algo, coloque un sticker en su tabla o bien un juego de caminos hacia la meta (dibuja un camino con casillas; cada paso representa un avance, con pequeños premios). Esto hace que la experiencia sea positiva, divertida y motivadora, reforzando la constancia.
3. Hablar sobre emociones ayuda a fijar metas. Nombrar emociones ayuda a que los niños comprendan por qué quieren alcanzar ciertas metas y cómo se sienten al intentarlo, fortaleciendo la inteligencia emocional. Antes de plantear metas, es útil hablarles sobre sus experiencias pasadas: “¿Qué cosas te hicieron sentir orgulloso el año pasado?” “¿Qué quisieras aprender o mejorar el próximo mes?”
4. Acompaña y celebra cada esfuerzo. El adulto no solo guía, sino que acompaña y reconoce los avances, incluso si el objetivo no se cumple completamente: “veo que te esforzaste mucho para terminar tu tarea, ¡muy bien!”, “aunque no lo lograste del todo, intentarlo es un gran paso.” Celebrar los esfuerzos fortalece su autoestima y la motivación intrínseca.
5. Incluye metas de conexión familiar. No todas las metas deben ser individuales. Algunas pueden ser familiares, por ejemplo: compartir tiempo sin pantallas una vez al día, hacer actividades creativas juntos (manualidades, cocinar, juegos) y establecer tradiciones o rituales semanales de gratitud y reflexión.
Ayudar a un niño a plantearse metas no es solo enseñar disciplina; es enseñar a conocerse, a valorar sus esfuerzos y a disfrutar de su propio progreso. Con paciencia, juego, acompañamiento y reconocimiento, cada nuevo comienzo puede ser una oportunidad para crecer emocional y personalmente.
– Los niños aprenden mejor por medio del ejemplo.
– Sé un “modelo que seguir”, mostrándoles cómo planteas y trabajas hacia tus propias metas.
– Platícales sobre tus desafíos y éxitos, y demuéstrales que seguir una meta es un proceso continuo que nunca acaba.
¡Anímalos a soñar en grande y a trabajar arduamente para lograr sus sueños!
Mayores informes al cel. 229 978 45 93
FB e IG: Psic Infantil Chema
Los niños aprenden mejor por medio del ejemplo. Se un modelo que seguir mostrándoles cómo planteas y trabajas hacia tus propias metas. Platícales sobre tus desafíos y éxitos, y demuéstrales que seguir una meta es un proceso continuo que nunca acaba.
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