Armando Riesk Hernández Ascoaga
En Memorias en Aerosol, Armando Riesk Hernández Ascoaga propone un viaje visual a través del tiempo y la identidad veracruzana. Su obra fusiona el arte urbano con las raíces culturales de la región, generando un diálogo entre la memoria ancestral y la expresión contemporánea. La exposición es un manifiesto pictórico donde el graffiti, los textiles, los símbolos prehispánicos y las narrativas sociales se entrelazan para refrescar el pasado y reimaginarlo desde el presente.
La mirada de Riesk parte de la calle —del muro, del aerosol y de la comunidad— para construir una reinterpretación de Veracruz como un territorio de mestizajes y resistencias. En sus piezas conviven los colores vibrantes del grafiti con la calma de los textiles típicos y los bordados tradicionales, elementos que remiten al trabajo artesanal de los pueblos originarios. Así, su obra se convierte en un puente entre la cultura popular y la memoria precolombina, entre la Isla de Sacrificios y el concreto urbano, entre el mural y el lienzo.
Los motivos visuales de la flora y la fauna veracruzana emergen como símbolos de vida y continuidad. En los paisajes geométricos y las composiciones orgánicas se reconocen ecos del mar, la vegetación tropical, los peces y las aves que habitan el litoral. A través del color, Riesk rescata la energía vital del entorno, reinterpretando los tonos del paisaje costero en un lenguaje contemporáneo donde la abstracción y el ritmo visual evocan tanto la naturaleza como la modernidad del grafiti.
La narrativa de Memorias en Aerosol también es social. Cada obra es una conversación entre las raíces colectivas y las nuevas generaciones que habitan la ciudad. El aerosol —instrumento central en su práctica— deja de ser un símbolo de rebeldía marginal para transformarse en un medio de conexión cultural y espiritual. Es un corazón que late, una extensión del cuerpo del artista que pinta y reinterpreta su entorno. En piezas como Monte y corazón o las reinterpretaciones de esculturas prehispánicas, el aerosol adquiere una dimensión sagrada, convertida en tótem o reliquia que resguarda la esencia de la creación.
Riesk dialoga con la cultura olmeca y el arte prehispánico desde una sensibilidad contemporánea. Sus retratos, esculturas reinterpretadas y juegos de luces invocan el espíritu de los antiguos creadores, pero con el gesto dinámico del grafitero moderno. Esta relación entre el pasado y el presente se refuerza mediante la incorporación de patrones tipo paisley y motivos textiles que aluden a la tradición bordadora mexicana, integrando capas visuales que conectan la memoria artesanal con el movimiento del aerosol sobre la superficie.
El resultado es un lenguaje híbrido, propio y reconocible, que no teme mezclar lo sagrado con lo cotidiano, ni lo ancestral con lo urbano. En cada trazo hay una intención de comunidad, de pertenencia y de continuidad cultural. Memorias en Aerosol no solo celebra a Veracruz como territorio geográfico, sino como un espacio simbólico donde confluyen las historias, los colores y los sueños de su gente.
Esta exposición invita al espectador a mirar de nuevo la historia, a reconocerla en el brillo de una lata, en el humo de un aerosol, en los rostros tallados por el tiempo o en la vegetación que crece entre los muros. Armando Riesk Hernández Ascoaga transforma la memoria en pintura y la pintura en un acto de resistencia poética: una manera de recordar quiénes somos y hacia dónde respiramos.
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