Por: Rosela Abaroa Garrido. Psicóloga. 

Si bien este es un tema del que sigue siendo un tabú hablar, es importante que empecemos la conversación. Abrir espacios de diálogo puede salvar una vida; educar sobre el tema elimina el estigma. Los datos nos muestran la evidencia de una clara problemática de salud.

Es común ver en consulta, cada vez con mayor frecuencia, adolescentes y jóvenes que están cansados, que no encuentran un sentido, que sientes un dolor emocional tan grande que el único pensamiento que les da un poco de alivio es creer que ya no quieren estar aquí. En muchas ocasiones, si no es que, en la mayoría, el deseo de quitarse la vida tiene más que ver con el deseo de no seguir sintiendo este malestar emocional tan intenso que, con el deseo mismo de dejar de vivir.

¿Existe una sola razón por la cual las personas desean quitarse la vida?

No. Es un problema complejo donde interactúan factores biológicos, sociales, psicológicos y contextuales. Algunos factores de riesgo son: Antecedentes de intentos previos, antecedentes familiares de muerte por suicidio, consumo de sustancias, depresión, bipolaridad, trastorno límite de la personalidad, acoso escolar, violencia, discriminación, pérdidas significativas, entre otros.

¿Todas las personas que se autolesionan desean morir?

No, la autolesión no suicida (NSSI) es el daño deliberado sin intención de morir, en adolescentes y jóvenes, suele cumplir funciones como regular la emoción intensa, auto calmarse o infligir un castigo. Sin embargo, “sí constituyen un factor de riesgo” ya que la presencia de autolesiones duplica el riesgo al acto. Aunque las autolesiones no tengan una intención suicida, es importante aprender formas efectivas para regular las emociones intensas.

¿Qué hago si una persona cercana ha expresado que quiere quitarse la vida?

Siempre hay que prestar atención a los llamados de ayuda; no se deben considerar como “querer llamar la atención”. Escucha de manera activa y sin juzgar, hazle saber que es importante para ti y evita utilizar frases como “no es para tanto”. Evalúa el riesgo preguntándote: ¿Has pensado en cómo y cuándo lo harías? Si tiene un plan concreto, acceso a medios letales y una fecha próxima, el riesgo es alto y requiere ayuda profesional inmediata. No lo dejes solo/a si el riesgo es alto. Retira o limita el acceso a medios letales. Busca ayuda profesional lo antes posible.

¿Qué hago si noto que empiezo a querer terminar con mi vida?

Pide ayuda. No estás solo/a en esto; habla con alguna persona de confianza o acércate a un profesional de la salud mental. Ten a la mano tu plan de seguridad. Este es un kit de emergencia que debes tener por escrito, de manera breve y accesible, para que lo puedas llevar contigo. Te recomiendo que lo elabores cuando las emociones no sean tan intensas:

1. Notar las señales de advertencia: Cambios en tu conducta o estado de ánimo que indiquen una crisis, como “Me aíslo de mis amistades”, “No tengo energía para nada”, “Empiezo a criticarme y a pensar que no valgo nada”.

2. Estrategias de afrontamiento que puedas realizar por ti mismo/a:

Actividades que te calmen o disfrutes (escuchar música, salir a caminar, correr, etc.), o técnicas de regulación emocional como TIPP.

3. Contactar a personas que te den apoyo: Tener a la mano una lista con sus nombres y números de teléfono.

4. Contactar a una persona de confianza para hablar sobre la crisis:

Anotar su nombre, número de teléfono y disponibilidad.

5. Contactar recursos profesionales o números de emergencia.

6. Hacer tu entorno más seguro:

Retirar o limitar el acceso a medios letales.

7. Repasar tus razones para vivir o los valores que te sostienen:

Escribir una lista de motivaciones personales, personas importantes, mascotas, sueños, etc.

Los contactos de emergencia que tenemos disponibles en México son: Línea de la vida 800 911 2000 y para la Atención en crisis 55 52 59 81 21.

¡No estás solo/a, juntos podemos crear una vida valiosa!

FB e IG: @observatumente

Cel. 229 133 39 34