
Dr. Paco Paz, Psicólogo Humanista Gestalt, Coach & Trainer / Desarrollo Humano – Profesional – Espiritual
En la terapia humanista-gestalt, la relación de pareja se concibe como un espacio de crecimiento, donde dos personas pueden descubrirse, confrontarse y, sobre todo, encontrarse desde la autenticidad. Como bien señalaba Fritz Perls, fundador de la Gestalt, “el contacto es el alimento del alma”, y en la intimidad de la pareja, este contacto se convierte en el terreno fértil para el amor, el conflicto y la transformación.
Retomando algunas ideas de Esther Perel, psicoterapeuta experta en relaciones, el amor en la modernidad enfrenta una paradoja: Buscamos seguridad y comodidad en nuestra pareja, pero también anhelamos misterio, aventura y libertad. ¿Cómo reconciliar estas necesidades desde un enfoque gestáltico?
1. El aquí y el ahora: La presencia como base.
La Gestalt nos invita a vivir en el presente, sin proyectar constantemente en el futuro o anclarnos en heridas pasadas.
En la pareja, esto significa:
– Escuchar sin juicio: Permitir que el otro exprese lo que siente sin interrumpir o reinterpretar desde nuestra historia.
– Responsabilizarse: En lugar de culpar (“Tú me haces sentir…”), asumir nuestra parte (“Yo me siento… cuando esto pasa”).
Muchos conflictos surgen cuando dejamos de ver a nuestra pareja como un ser cambiante y la convertimos en un personaje estático de nuestra narrativa.
2. El diálogo entre la necesidad de pertenencia y la de individualidad.
Una relación sana en Gestalt no busca fusión, sino contacto diferenciado: – “Yo soy yo, tú eres tú”. Mantener la propia identidad evita la codependencia. – Aceptar la otredad. Como dice Perel, “el erotismo florece en el espacio entre dos”. La atracción requiere distancia, no solo cercanía.
Muchas parejas llegan a terapia porque han dejado de cultivarse como individuos. La Gestalt propone:
– Autosoporte. No depender exclusivamente del otro para la validación.
– Aventura compartida. Reencontrarse desde lo nuevo (viajes, hobbies, conversaciones profundas).
3. El conflicto como oportunidad de contacto.
Para la Gestalt, el conflicto no es algo a evitar, sino una señal de que hay algo por resolver. En lugar de huir o atacar:
– Darse cuenta (awareness). ¿Qué emoción hay detrás de esta pelea? ¿Miedo al abandono? ¿Frustración no expresada?
– Ciclo de experiencia. Permitir que la emoción se complete (reconocerla, expresarla, soltarla), en vez de quedarse en el resentimiento. Perel sugiere que, las parejas más sólidas son aquellas que pueden “pelear bien”, es decir, sin destruir el vínculo.
4. Sexualidad y presencia: El lenguaje del cuerpo.
La intimidad física es un reflejo del contacto emocional. Desde la Gestalt: – Volver al cuerpo. Muchas desconexiones sexuales surgen de la falta de presencia (mente en el trabajo, en los hijos, en el pasado).
– Juego y creatividad. El deseo necesita imaginación, no rutina.
Un camino de aprendizaje continuo
La relación de pareja, vista desde la Gestalt, es un viaje donde cada encuentro -incluso los difíciles- son una oportunidad para crecer. No se trata de encontrar a alguien “perfecto”, sino de crear un espacio donde ambos puedan ser reales.
“El amor no es algo que encuentras, es algo que construyes”.
¿Qué necesitas hoy para estar plenamente presente en tu relación? ¿Qué emociones o necesidades estás posponiendo?
¡Un abrazo!
Dr. Paco Paz, Desarrollo humano, profesional y espiritual.
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