Marco Facco. Fundador de “Il Veneziano”, es italiano de nacimiento, pero mexicano por convicción, su historia comienza en el pequeño pueblo de Malcesine, al norte de Italia, se cría en el lago Di Garda, en una familia de tíos y padres dedicados a la hotelería y la gastronomía.

Estudio gastronomía y agronomía, es incansable trotamundos, amante de la naturaleza, la enología, la pesca, el motociclismo, la vela y por supuesto, la gastronomía. En su juventud decide irse a probar suerte a Alemania y Londres, pero el trato frio y rígido lo obliga a buscar nuevos horizontes. Llega a California, con su bisabuelo, por parte de la familia Facco, quien había venido a probar suerte en América.

Ya en California, Marco se instala y trabaja en Beberly Hills, es ahí donde escucha hablar español a unos mexicanos, el sonido del idioma le es familiar y decide venir a conocer el país.

En agosto de 1981 llega por primera vez a México, donde se encuentra con personas que le inspiran confianza, se enamora de las playas, de la comida, de la exuberante belleza de la naturaleza y sobre todo, del trato amable y cálido de su gente, y de las mexicanas. “Era como estar en Italia”, dice Marco, así que decide romper su boleto de regreso a Estados Unidos y quedarse a trabajar aquí.

Ya instalado en Ciudad de México, pregunta por restaurantes italianos y se da cuenta que solo había escasos tres en toda la ciudad, el más famoso “Rafaello”, en la Zona Rosa, así que se acerca a ese lugar para trabajar con su paisano, en lo que es una de sus pasiones: La cocina.

En 1983 Marco abre su primera pizzería, en la colonia Clavería, cerca de la zona industrial, ahí, entre los industriales, se corre el rumor de las sabrosas pizzas y pastas frescas, preparadas por Marco, en el “Marco Polo”, nombre de ese primer establecimiento, llamado así en honor al viajero italiano que recorrió la ruta de la seda y llevó la primera pasta de China a Italia, en el siglo XIII, según cuenta la historia.

En 1983 Marco abre su primera pizzería, en la colonia Clavería, cerca de la zona industrial, ahí, entre los industriales, se corre el rumor de las sabrosas pizzas y pastas frescas, preparadas por Marco, en el “Marco Polo”, nombre de ese primer establecimiento, llamado así en honor al viajero italiano que recorrió la ruta de la seda y llevó la primera pasta de China a Italia, en el siglo XIII, según cuenta la historia.

Marco Facco siempre ha sido admirador del famoso viajero veneziano, así que, en 1985, cuando abre su primer restaurante, lo llama “La Trattoria Marco Polo”, esto en Cuernavaca, Morelos; donde también, en poco tiempo, logró un éxito rotundo y a los dos años, debido a la gran carga de trabajo, decide asociarse con Roger, suizo-mexicano, con quien lleva una entrañable amistad y sociedad, hasta su muerte. En ese restaurante de la ciudad de la eterna primavera,  Marco prueba las mieles del éxito, llega a tener clientes tan importantes como el sha de Irán; la condesa Vacca; los príncipes de Saboya; John Spencer, sobrino de Diana de Gales; George Nixon, sobrino del famoso presidente norteamericano y destacadas personalidades de México, como el presidente Miguel De la Madrid; la diva, María Félix, y un sinnúmero de artistas nacionales y extranjeros, quienes disfrutaban deleitándose en “El Marco Polo de Cuernavaca”, frente a la catedral.

No obstante, lo bien acreditado y la fama que alcanzó ese restaurante, Marco decidió partir, quería un lugar más seguro para vivir (la ciudad se había vuelto insegura en esos tiempos) y realizar un viaje en motocicleta (otra de sus pasiones) hasta Costa Rica; tenía la intención de invertir en aquel país, pero al darse cuenta que “como México no hay dos”, regresa al “cuerno de la abundancia”, como el propio Marco lo define.

Durante su viaje recorrió por carretera varios estados del país y al pasar por Veracruz la ciudad llamó especialmente su atención, así que, decidió venir a probar suerte al puerto, se dió cuenta que había pocas opciones de comida italiana y era uno de los lugares más seguros de México. Sus prioridades habían cambiado, ya no quería un gran restaurante, solo deseaba un lugar pequeño cerca del mar, con diez mesas, para vivir tranquilo y vivir de sus ahorros.

De esta manera, el 12 de diciembre de 1996, abre un pequeño y sencillo lugar en la cabaña de Martí, al que llama “Il Veneziano”, nuevamente en honor del viajero Marco Polo, que lo acompaña a lo largo de su vida. Al año de haber abierto tuvo que agregar más mesas, los clientes lo pedían y, poco a poco, un apasionado como Marco, se ve envuelto en la demanda de los clientes, a quienes disfrutaba de atender y hacerles probar sus platillos, vuelve a caer en las mieles del éxito, así que, la pequeña cabaña se fue agrandando, para recibir a más clientes satisfechos.

Cinco años después, el 12 de diciembre del 2001, Marco Facco, apoyado por su esposa Sinthia Hernández de Facco, quien se involucró en la actividad empresarial desde que llegaron a Veracruz, abren las puertas de su nuevo proyecto, en la nueva zona del boulevard Ávila Camacho, casi frente al hotel Grand Fiesta Americana, donde el éxito no se hizo esperar para Trattoría-Enoteca “Il Veneziano”.

Durante esa primera década, Marco abre también, “La Pizza Di Marco”, con varias sucursales en diferentes puntos de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, en donde disfruta atendiendo a sus clientes, llegando a operar ocho restaurantes al mismo tiempo. Cuenta su esposa que, en esos tiempos, llevarlo al cine era casi imposible, él pasaba todo el día trabajando y atendiendo sus negocios, cosa que disfrutaba mucho, mientras ella le insistía diciendo “no todo es trabajo en la vida, vida solo hay una, ¡vamos a viajar!”.

En el año 2008, Veracruz dejó de ser ese lugar seguro y tranquilo, así que, deciden cambiar de residencia y emprender un nuevo proyecto gastronómico en el pequeño pueblo de Valle de Bravo, Estado de México; lugar que le recuerda a su amado lago Di Garda, y en honor a eso, llama al nuevo restaurante “Valle Di Garda”, el cual fue inaugurado el 12 de diciembre del 2010, una fecha significativa para la gran familia de “Il Veneziano”, por lo que la Virgen de Guadalupe, patrona de México, ocupa un lugar especial en un hermoso jardín que aún conservan en Valle de Bravo. Como no todo es miel sobre hojuelas, a finales de la década, por salud Marco tiene que optar por tener ritmos de trabajo menos pesados, así que decide combinar su trabajo, con los viajes; ahora dedica un buen tiempo a trotar por el mundo y debido a su enfermedad, crea conciencia de que es mejor disfrutar al mismo tiempo que trabajar: “Creo que he sido siempre muy afortunado, he recibido mucho de la vida, he logrado superar mi enfermedad con un seguimiento estricto de muchos años pero, al mismo tiempo, exitoso”.

Actualmente opera cuatro restaurantes, en manos de su esposa y de su hijo, quien estudió para Chef y, al igual que su padre, ama la gastronomía; ellos valoran la gran labor de Marco Facco dentro de la empresa, al reconocer “Somos lo que somos gracias a Marco, su pasión por la gastronomía y por la excelencia en el servicio que, a su vez, lo mamó desde el seno de su familia en Italia”.

“Lo importante no es llegar sino mantenerse”, expresa enfático Marco Facco, cuando se refiere a los 25 años de su aventura iniciada en Veracruz, el bello puerto, inspiración de Agustín Lara y muchos más.

“Il Veneziano” celebra su 25 aniversario, este 12 de diciembre del 2021 y la familia Facco le da las gracias a todos, quienes, a lo largo de todos estos años, los han honrado con su preferencia; a todos aquellos quienes, a lo largo de su vida, recrearon historia con ellos.

¡Gracias, por formar parte de la historia de “Il Veneziano”!