Por: Julieta Enríquez, Writer, Speaker TED Talk & Coach

El sufrimiento del ser humano radica en poner más atención a lo que no tiene, que a las infinitas posibilidades que cada día le ofrece, aún en las circunstancias más adversas y así, la mente se convierte en el peor carcelero de nuestros sueños, nos llenamos de juicios y aliméntanos el miedo en lugar de procesar la realidad sin resistencia al cambio, por qué esa es la única constante, preferimos distraernos, resistirnos o evadirnos en lugar de darnos cuenta y hacernos cargo, olvidamos que “lo que niegas te somete” y actuando así, ¿en quién te conviertes?

Son tiempos de transformación, requerimos empatía y resiliencia para aprender de lo qué pasó y construir juntos algo mejor. ¿Entonces por dónde empezamos?

Todo cambio requiere una motivación interna e inspiración externa para ponernos en acción y por eso, les comparto una gran lección de resiliencia con Nely Miranda, quien después de haber sufrido muy joven un accidente, quedó cuadripléjica y posteriormente, a 2 años de su rehabilitación, y ya con algo de movilidad, sufrió una hipoxia y volvió a quedar cuadripléjica, pero además muda y con suspensión de apoyo en terapias de rehabilitación, por que los médicos la consideraron un caso perdido, pero ella es una guerrera y esto fue solo el comienzo de una nueva vida que la llevaría a ser reconocida dos veces con el Premio Nacional del Deporte en nuestro país, ha ganado casi 200 medallas, ha estado en el pódium con el oro, con la plata y con el bronce, en los Juegos Paraolímpicos, estableció un record mundial y su trayectoria ha sido un ejemplo de perseverancia y disciplina, Nely es radiante e inspiradora, perseverante y competitiva, gran representante de México, en Tokio 2021.

Cuando la vi le pregunté: ¿De qué estas hecha para salir de 2 situaciones así? “¡De retos! A partir de ahí dejé de quejarme y cuestionar, me di cuenta en ese momento, que esto era una cuestión de pasión, de garra y de amor a la vida, salí del consultorio como una mujer nueva y ya no quería más explicaciones, entendí que el pasado se tenía que quedar atrás y que el futuro es muy incierto, así que no podía perderme de vivir el presente, mi siguiente reto fue aprender a nadar, pues en el agua es donde encontré mayor movilidad, entre tantas rampas, escaleras, banquetas solo en el agua empecé a sentirme libre para moverme y ahí fue cuando mi entrenador me dijo -tu podrías ser una campeona olímpica-, yo le respondí -primero enséñame a nadar-“.

¿Cómo podríamos nosotros lograr nuestras metas como tú lo has hecho?

“Creo que nos hace falta valorar y apreciar más para quejarnos menos, si te duelen los pies por lo que estás haciendo ¡qué bueno! Ya quisiera yo poder sentir mis pies y que me dolieran, hay que trasladar esa incomodidad a enfocar mejor en que podemos aportar más, como podemos ser mejores personas, convivir más. Hay que decirle que si a la vida, no a la cobardía y basta a las envidias e injusticias”.

¿Y de dónde sacas toda esa fuerza para levantarte en las adversidades?

“Cuando me vi entre la vida y la muerte conocí a Dios de verdad, cuando tuve mi recaída lo tuve frente a frente y entonces, él fue el que me motivó, me dijo que estoy aquí para algo y no podía defraudarlo, con las tres oportunidades de vida que me ha dado. Yo creo que en la vida no hay rival más grande que uno mismo, tienes que luchar por lo que quieres, todo es alcanzable, siempre y cuando te lo propongas, vive la vida y amala”.

Nely no es una persona que posa para las fotos y finge con mensajes de superación personal, ella transpira sus palabras y se muestra con honestidad, con su fuerza y con su vulnerabilidad por el gran ser humano que es, un ejemplo de perseverancia, transformación y sobre todo resiliencia.

La etimología en latín de resiliencia proviene de “resilio”, cuyo significado es volver atrás; en la Ingeniería se llama resiliencia a la cantidad de energía que puede devolver sin absorber un material elástico, es decir la rebota; en la Ecología se refiere a la capacidad adaptativa de las comunidades, para tolerar perturbaciones; mientras que en Psicología, donde más se ha popularizado el termino, resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas, incluyendo accidentes o grandes pérdidas.

De la cuna a la tumba, la vida siempre es una serie de lecciones, algunas amables, otras más fuertes y unas cuantas, nos resultan completamente sacudidoras, a veces, estas situaciones de la vida parece que nos rompen, nos quiebran, nos descolocan; cuando sucede lo que no esperábamos, nos cuestionamos y seguramente tratamos de buscar sentido y respuestas, para consolarnos, entonces sacamos fuerzas de donde no hay y descubrimos una nueva versión de nosotros mismos, entramos a procesos, cambios, y somos nosotros los que finalmente decidimos ¿cómo saldremos de esta situación?, ¿y en cuánto tiempo tendremos el valor, el coraje o la fuerza para hacerlo? No hay fórmulas para esto, pero si hay recursos en cada uno de nosotros para sacudirnos el polvo, lamer nuestras heridas, recoger nuestros pedazos y volvernos a armar, ahora con más carácter y nuevas habilidades, pero, sobre todo, con otra perspectiva de la vida, que al paso del tiempo nos permite observar el pasado con serenidad, vivir el presente en agradecimiento y observar el futuro con confianza. Tarde que temprano y en diferentes grados, creo que todos pasamos por esto y la vida nos va enseñando el arte de la resiliencia y en esos momentos, como dice el bellísimo poema:

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frio queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

Ig: @julietaconversa

Fb: julieta Enríquez Mc

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