Por: Anamar Orihuela

Lilia tiene 33 años y se casó hace dos años con Juan, siempre anhelo tener una familia sana ya que sus papás se divorciaron cuando ella tenía 10 años y siempre los vio discutir y tratarse con violencia. Ella se prometió no tener una pareja como la de sus papás y soñaba con el hogar que quería tener. Juan y Lilia tienen un bebé de casi un año y desde que son papás las discusiones y los enojos entre ellos son más comunes cada vez. Ella se siente enojada con Juan porque le deja toda la carga de su pequeño bebe y tiene actitudes machistas que no le conocía antes de que tuvieran el hijo. La dinámica de papás ha hecho la relación muy estresante y el enojo y la frustración empiezan a generar una distancia importante entre ellos. La ultima discusión se faltaron al respeto y Lilian se siente profundamente decepcionada de Juan.

¿Será que Lilia está empezando a caminar hacia el modelo aprendido con sus padres?

Todos aprendemos en base a modelos, las formas en que tus padres se hablaban, se amaban, se cuidaban o se mal trataban, todo nos fue dando un modelo que se ha quedado grabado en nosotros. Las cosas que viste en ellos como por ejemplo que salían a cenar solos y se divertían juntos, que compartían gustos y actividades que los divertían o de plano que nunca se daban un beso y que todo era deber y pelea entre ellos. Todo lo observamos desde que somos muy niños y se queda en una memoria como un patrón de comportamiento.

En etapas muy tempranas de la formación de nuestra personalidad quedaron grabadas esas peleas, esa indiferencia, esa infidelidad y claro las cosas positivas también como ese trabajo en equipo y esa protección que se daban uno al otro. Todo, tanto positivo como negativo lo fuimos aprendiendo y hoy casi de manera automática de pronto nos cachamos a nosotros mismos hablándole a nuestra pareja como le hablaba mi mamá a mi papá o sintiéndome con las mismas insatisfacciones y reclamos que tenía mi mamá.

También podemos reproducir los miedos de nuestra madre con respecto a los hombres o la infidelidad que vivió con tu padre o la desconfianza de tu padre con las mujeres, etc. Nos aliamos con el padre que más amamos y sus dolores son de alguna forma los nuestros.

Ellos nos enseñaron lo que sabemos en relación a las cosas más fundamentales en la vida como el amor, el dinero, la confianza, etc., mucho de lo que hoy somos es en base a lo que observamos y aprendimos de ellos. Ya sea porque no nos gustó y elegimos algo diferente o porque lo aprendimos y lo repetimos sin mayor cuestionamiento.

¿Cuáles fueron los ejemplos que te dieron tus padres de tener una pareja?

¿Te has preguntado si reproduces en tus relaciones de pareja lo conocido con tus padres?

¿Si eligieras conscientemente, te gustaría tener una relación como la de tus padres?

Creo que de manera consciente si tuviste padres violentos, destructivos y poco afectuosos nadie queríamos repetir esa misma historia con nuestra pareja, pero qué pasa que al final terminas gritándole a tu pareja como tanto detestabas que lo hiciera tu madre o abandonándola por tu trabajo como lo viste con ellos.

Nadie está determinado por sus ejemplos y todos podemos elegir de manera consciente si repetimos el patrón o hacemos algo para cambiar nuestra historia, pero eso es un trabajo de la consciencia. Lo que es más común es repetir lo conocido sin darnos cuenta. Recuerdo a una paciente que me decía; Cuando escuché a mi esposo gritarme por la forma en que estacionaba mi auto era como escuchar a mí padre lleno de ira con mi madre por la forma de estacionar su auto. Desde que era niña siempre me pareció una tontería de mi padre y me enojaba mucho que se molestara con mi madre por eso y ahora verme en la misma situación me hace odiarme a mi misma.

Pero ¿Qué extraña fuerza nos atrae hacia las mismas dinámicas? ¿Se puede hacer algo para cambiarlo? ¿Las personas que tuvieron papás con matrimonios afectuosos tienen mejores relaciones?

Ejercicio:

Escribe mínimo 5 adjetivos con las que definirías la forma de ser de tu mamá y otros 5 con las que definirías a tu papá, escribe las características tanto positivas como negativas, lo primero que te venga a la mente.

Observa las características y ahora pregúntate, ¿Mi pareja se parece a alguno de ellos? ¿En mis relaciones de pareja soy como alguno de ellos y busco personas parecidas al otro?

Después de hacer esta lista podrás tener un pequeño ejemplo de patrones. Un resultado muy común es que tu pareja sea muy parecida a alguno de tus padres o que las personas con las que más te enganchas sean parecidas a otro. También pasa que cuando estamos enojados con alguno de los padres o con sus actitudes, elegimos todo lo contrario; si nuestro padre era flojo y poco comprometido en lo que hacía entonces elegimos una pareja súper trabajadora y que el compromiso sea un valor importante.

Si elegimos personas parecidas a nuestros padres es mucho más fácil reproducir las dinámicas que vivían. Cuando no tenemos una identidad propia y una auto consciencia desarrollada simplemente elegimos en base a patrones y no en base a quien soy y lo que quiero.