Por: Xavier Moranchel García / Foto: Víctor Cazarín

Coméntanos sobre tu experiencia con la vacuna contra el COVID.

A poco más de dos meses de que, como voluntario, me inyecté la vacuna experimental de CanSino en su fase 3, te puedo comentar que varias cosas han pasado, la primera de ellas y la más importante, es que no he tenido ninguna reacción de nada, desde ese 27 de noviembre, en que me la apliqué, todo ha transcurrido sin ningún problema.

De hecho, ese día fue viernes, yo hago ejercicio de domingo a lunes, así que el sábado descansé y el domingo me fui a nadar, sobre todo para ver si había alguna afectación o cambio en la capacidad respiratoria, afortunadamente no hubo ningún cambio y no lo ha habido. Es decir que, si veo los síntomas que tienen las personas que se infectan de CO- VID 19, yo no he tenido ninguno de esos y bueno, ni de otros. Pero también la parte emotiva ha resultado gratificante, algo que realmente no tenía pensado o contemplado que ocurriera.

¿Fuiste el primero en ser vacunado?

Eso fue un tema circunstancial, el primer día fuimos seleccionadas cinco personas. Al llegar a FAICIC, que es el centro de investigación en Veracruz que desarrolla esta fase 3, la licenciada Sharzy Molina, CEO de esta clínica, nos dio un contexto general, destacando la importancia de lo que estábamos haciendo para el mundo.

De ahí a cada uno nos enviaron con un doctor individualmente, a mi me tocó con el Dr. Héctor Sarmiento, médico infectólogo y responsable del estudio, yo iba acompañado de mis dos testigos y todos escuchamos una amplia explicación de lo que ellos llaman “Formulario de Consentimiento Informado”, que son todos los datos de la investigación (nombre del estudio, patrocinador, que en este caso es CanSino, etc.) en qué consiste la investigación, por qué se hace, quiénes pueden, quiénes no pueden, cuáles son los compromisos de los investigadores y cuáles los de los voluntarios, cuál es el procedimiento que se va a seguir en ese momento y cuál en los siguientes doce meses, la privacidad de tus datos, el que te puedes retirar en cualquier momento y dos cosas que son muy importantes, la primera, que son las reacciones que puedes tener – bueno ya te platiqué que yo no he tenido -, cómo y dónde te tratarían si las tuvieras, y la segunda, los beneficios de participar y es que, una vez que termine el estudio y sea aprobado el medicamento por las autoridades de salud de los distintos países, en este caso México, y a ti te tocó placebo, te informan que te tocó placebo y tendrás la oportunidad de recibir la vacuna.

Bueno, el caso es que la explicación del Dr. Sarmiento fue muy puntual y pasé de inmediato a la revisión de mi historial médico, la toma de mis signos vitales, la toma de muestra de sangre y de ahí la vacuna. Todo fue muy cuidadoso, con una excelente atención y fui el primero, a los 3 minutos salió el otro participante y ya nos quedamos platicando en la sala de observación, donde estás media hora para monitorearte.

Por cierto, algo que también es curioso, yo no iba a hacerlo público, algo me movió y lo hice, y creo que ha servido para que más gente se anime o por lo menos se interese en saber más.

¿Qué te animó a hacerlo?

Lo primero fue tener toda la información, yo había dicho que no me atrevería a participar en un experimento como estos, pero tuve la oportunidad de entrevistar en mi programa de radio a la gente de FAICIC y ahí preguntar todas mis dudas, una de ellas era que, si yo me vacunaba podría poner en riesgo a la gente con la que convivo y me dijeron que era todo lo contrario, así que como yo convivo con mi mamá dije, pues a protegerla, ella tiene 83 años y, por cierto, ya también se aplicó la vacuna.

Y otra cosa muy importante, fueron las reflexiones que hice cuando esta pandemia comenzó: La vida es lo más importante, de nada sirve lo poco o mucho que tienes. Sin salud y sin vida no eres nada, y esta vez el riesgo de perder la salud y la vida, y que la pierdan tus seres queridos, es muy evidente y fácil.

Después vino la crisis económica, lo poco que tienes se acaba, los sueldos disminuyen porque ya no da para seguir pagándolos porque la economía se cae y entonces, comencé a valorar aún más ese poco o mucho que puedes tener, porque te das cuenta que fácilmente se puede ir y qué hay cosas que son innecesarias en tu vida.

Y frente a estos dos panoramas, me puse a reflexionar a lo que venimos a esta vida, cuál el verdadero valor de estar aquí, qué realmente estamos haciendo que vale la pena, el tiempo y las atenciones que le están dedicando a la gente que quieres y en términos generales a quienes están a tu alrededor o con quien convives.

Pero algo que también fue fundamental, es observar a todo el personal que está combatiendo el virus en la primera línea de batalla, literalmente arriesgando su vida, porque muchos de ellos y ellas ya se han ido; por otro lado, la ignorancia y la estupidez de algunos de nuestros políticos y de la gente, que no hacen conciencia de la responsabilidad con la que se debe actuar. No están siendo solidarios con ese personal y peor aún, los ignoran.

Todas estas cosas, todos estos elementos, fueron los que me llevaron a decir que sí, que valía y vale la pena hacerlo.

¿Invitarías a la gente a hacérselo?

Invitaría a la gente a informarse, a enterarse muy bien y tener la mayor de la información científica, no la de Paty Navidad, no la falsa y mentirosa, si no la real. Cuando tengan esa información, entonces tomen su decisión. No creo que seamos santos los que participamos en este experimento, como tampoco malvados quienes no participen, cada quien tiene sus valoraciones, sus creencias y todas son respetables, pero que esas valoraciones, esas creencias, estén basadas en datos reales y científicos.

Y te doy tres datos importantes, uno es por qué salieron tan pronto estas vacunas y eso tiene que ver, con que ya se venía trabajando desde hace más de 10 años en esta tecnología y que solo necesitaba el código genético del nuevo virus, y ese estuvo disponible pocos días después de que se identificara y aislara el nuevo coronavirus.

Estas vacunas también han sido sometidas a los más estrictos procesos de investigación y un detalle que es importante, las vacunas suelen tardar en desarrollarse porque contraria- mente a la creencia popular, al principio no generan gran- des ganancias para las empresas farmacéuticas, por lo que la producción no aumenta a menos que haya un mercado garantizado, es decir que sepan que más gente las va a usar. En este caso, por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos pagó miles de millones de dólares por adelantado, para que las empresas se sintieran seguras de seguir adelante y entonces fabricar vacunas, al mismo tiempo que iniciaban los ensayos clínicos de meses de duración.