Por: Julieta Enríquez, Writer, Speaker TED Talk & Coach.

Primero fueron los de marzo, obvio los de abril y mayo, con sorpresa los de junio, no hubo forma de salvarse para los del verano y ahora, los de septiembre y el resto del año, también tendremos un atípico cumpleaños confinados, ya no se soplan las velitas porque hay microgotas de saliva, se extrañan esos grandes abrazos que con cariño nos aprietan o que con ternura nos contienen el alma, en un momento especial con las emociones de poder cumplir otro año y creo que, ha como están las cosas, ahora más que nunca hay que celebrarlo y por supuesto agradecerlo más.

¡Esta es una tremenda lección de vida para la humanidad! La pandemia nos da la oportunidad de comprender el sentido de todo y apegarnos a nada, no niego que era fantástico celebrar en grande con la familia, con los amigos, cantar, reír, compartir, brindar y bailar hasta que se terminaba nuestro día, mi celebración favorita era hacer un viaje, a veces sola de introspección y otras veces en familia con tantas anécdotas que nunca se olvidan, pero lo esencial creo que está en estas preguntas que siempre les hago a mis amigos en sus cumpleaños: ¿Y después de doce meses, en quién te convertiste?, ¿qué aprendiste?, ¿qué dejaste y superaste?, ¿qué hay de nuevo en ti?, ¿cuál fue tu mayor desafío? Hay años que nos dejan cicatrices, unas en la piel, otras en el alma; personas que llegan, personas que se van, pocas se quedan durante décadas y nos recuerdan que nada es para siempre y en resumidas cuentas, creo que en cada ciclo de vida algo perderemos, pero mucho ganamos.

¿Cómo les fue a ustedes con sus cumpleaños?

Somos mundos interpretativos hay quienes prefieren ser discretos y que nadie se entere y hay otros que lo gritan a los 4 vientos, hay quienes esperan recibir muchos regalos y otros apreciamos que la vida es un regalo, recuerdo que una vez le copie la idea a Julia Roberts en su papel de la película “Comer, Rezar, Amar” y siendo muy honesta les confieso que, cuando vi la película, en el 2010, mi corazón grito: ¡Así va a ser mi vida! Pues bien, si me divorcie, le dejé a mi exesposo la casa para que firmara, me convertí en escritora, amo viajar, aunque el COVID-19 ya reagendo mi viaje pagado a Italia tres veces, también me enamoré, aprendí y me fui, mientras que orar y meditar se convirtió en mi placer diario y evidentemente aun no me he topado con mi versión de Javier Bardem, pero tal vez, después de Italia me vaya a Bali ¡jajaja! Bueno, regresando al punto, en esta cinta, la protagonista, cuando va a ser su cumpleaños, les pide a sus mejores amigos que en lugar de fiesta y regalos le cooperen para ayudar a una persona, así que en dos ocasiones hice lo mismo, dedicar mis cumpleaños, el presupuesto de celebración y la donación de mis amigos, para apoyar causas y fundaciones, fue como hacerle un regalo a la vida por permitirme seguir aquí y de verdad los invito a que un día lo celebren así, pues lo que experimentas cuando puedes ayudar a mejorar la vida de otro ser humano es uno de los mejores regalos que puedes recibir.

Se que el panorama y los escenarios en lo político, social y económico implican grandes retos y desafíos para todos, pero también hay nuevas oportunidades que con enfoque y desarrollo de habilidades podremos tomar, sin embargo, si hay algo que debe ocuparnos ¡ya!, antes de que sea realmente preocupante, es la salud mental, porque los indicadores y los estudios están encendiendo las alertas de lo que sería una complicación entre elevados casos de ansiedad, depresión, stress post traumático, adicciones y trastornos obsesivos-compulsivos, durante los próximos meses; por esto es importante que procuremos acciones de empatía y acompañamiento emocional, esto implica que, aun aislados nos veamos en lo virtual, conversemos y nos llamemos, que expresemos lo que sentimos, que hablemos de lo que nos pasa y a veces nos sobre pasa; que seamos comprensivos y nos enfoquemos más en lo bueno que hay, en esta pausa obligada que cambio todos nuestros planes y redireccionó nuestras vidas, las conversaciones tienen un papel esencial para construir una nueva realidad, escuchando más y criticando menos, hagamos puentes con las palabras para acompañar, para compartir, para sanar.

En medio de cualquier circunstancia nos corresponde honrar la vida y celebrar el milagro de cada día. ¡Ah! Y los de enero y febrero, ni crean que la van a librar: ¡Feliz cumpleaños atípico!, les aseguro que será inolvidable y eso lo hace digno de contar y celebrar.

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