Por: Pamela Cuevas, Coach Empresarial

Hoy quiero invitarte a analizar tu marca con todos sus elementos. Las marcas deben poder dividirse en distintos componentes como color, imágenes, nombre, rituales, tradición, formas, lenguaje, olor, sonidos y tacto.

Martin Lindstrom (referente internacional en temas de neuromarketing), invita a que arranquemos de nuestra tarjeta personal el logo de la empresa: ¿Qué es lo que queda? ¿Tu empresa tiene identidad sin el logo? Si no es así, hay mucho que hacer.

El neuromarketing es la forma en que nosotros podemos entender mejor el pensamiento inconsciente, una marca destrozada tiene que poder dejar una idea en el consumidor de quién es. Si te encuentras en la arena un pedazo de botella de cristal verde transparente, con ligera curvatura y un relieve en su textura que simula una onda o letras, ¿sabrías de qué marca es ese pedazo de botella?, yo creo que sí.

La parte racional y la irracional tienen que encontrarse en un punto medio, tienes que trabajar con ambas partes, solo que necesitas empezar siempre con la parte emocional.

Lo que no pasa por el corazón, jamás llegará a la mente.

La calidad de imágenes, así como la presentación de tus productos deberá estar, por mucho, bien seleccionada y cuidada. Considera estar con los profesionales, es aquí donde podría depender la pérdida o ganancia de la confianza de tus posibles clientes. Una buena fotografía, el cuidado en la presentación, la calidad de los elementos que la acompañan, en fin, todo lo que cualquier público exigente podría requerir, del mar de opciones que existe para su selección. ¡Exponlo bonito!

El cerebro humano procesa las imágenes 60.000 veces más rápido que los textos, comienza a evaluar cuáles son aquellas imágenes con las que te identificas; colores, formas, espacios, acomodo, símbolos, tipografía.

Si tan sólo con ver un pedazo de tu anuncio es posible identificar a tu empresa, ¡te felicito! Si no, es hora de trabajar en ello.

Nosotros recibimos información por medio de todos nuestros sentidos, por lo que debemos comunicar de la misma manera. El hecho de poder sentir por medio de la vista una interpretación clara de calidad, armonía, cuidado, profesionalismo, también se intensifica cuando a la par utilizamos otros sentidos.

¡Por medio de una imagen también puedes despertar otros sentidos! Mostrar tus productos en plena experiencia y en felicidad puede generar el deseo de conseguirlo, tal vez despertando el antojo hacia un alimento, la sensación de su aroma, de su consistencia o incluso, provocar el sonido de un suspiro o una melodía tan sólo por verlo.

Las estrategias sensoriales de comunicación nacen en la creatividad de la experiencia, en conocer todo lo que tu marca puede provocar en el momento en que se tiene el contacto con la misma.

Te comparto para finalizar 5 recomendaciones:

1.- Despedaza tu marca y dale valor e identidad a cada parte que la conforma y comunícaselo a tu cliente como parte de tu filosofía.

2.- Prepara el escenario. Qué deseas transmitir, a quién y cómo se lo dirás.

3.- Convierte una experiencia en una historia emocionante donde tu cliente haya sido beneficiado por tu producto y exponlo. Crearás conexión e identificación.

4.- Invita por medio de tu comunicación a proyectar, probar, oler, sentir, oír y visualizar tu producto (marca). Por cierto ¿ya conoces su olor, su color, su sabor, su textura, su tono y su personalidad?

5.- Que tu principal objetivo sea dejar una huella emocional en tu cliente, que te recuerde, hable de ti y quiera volver.

“Se un experto vendedor de percepciones positivas”, porque #SentirNoEsElección pero provocar sensaciones, sí lo es.

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