Por: Ericka Blanco, Terapeuta Humanista

Muchos pensamos en pasar de puntillas los terribles dos, pero entonces un día llegan las rabietas. Esas amigas inseparables de la infancia y que suelen ser tan inoportunas, pues les gusta tener público, ya sea en la cola del supermercado, a la salida de colegio o en plena calle.

Y es que las rabietas son una etapa normal en el desarrollo del niño. Suelen presentarse entre los 18 meses y los 4 años, cuando el niño tiene deseo de ser mas independiente, necesita reafirmar su “yo” y ganar autonomía. Aunque incómodas y poco agradables, las rabietas son necesarias.

Las rabietas son necesarias porque con ellas los niños aprenden a tolerar la frustración y a canalizar y expresar sus emociones menos agradables. Las rabietas son grandes oportunidades que tenemos para enseñar habilidades emocionales a nuestros hijos.

¿Por qué se enojan los niños?
• Creen ser el centro del universo y quieren que se les de todo lo que desean inmediatamente.
• Se frustran cuando no pueden hacer lo que quieren.
• Es difícil para ellos compartir las cosas.
• Tienen una fuerte noción de lo que les pertenece (a ellos solos).
• Todavía no saben hablar correctamente y se enojan cuando los demás no les entienden (tienen dificultad para controlar sus emociones).
• Expresan su enojo con rabietas y pueden causarse daño a sí mismo o a otros.
• Los niños de edad preescolar se enojan porque están aprendiendo a compartir (están superando la etapa anterior), no les es fácil entender que las otras personas tienen pensamientos distintos a los suyos, no pueden controlar sus emociones aún y todavía no utilizan bien las palabras cuando están enojados.

Así suelen expresar su enojo:
• Haciendo rabietas y peleando con otros niños.
• Los niños entre 6 y 8 años pueden enojarse cuando ven algo injusto, cuando se sienten rechazados, criticados, discriminados o incomprendidos y suelen expresar su enojo causando daño a otros para obtener venganza y dominio, usando palabras para intimidar, molestar o herir a otros.

Para lidiar con las rabietas se pueden apoyar en los cuentos.
No son la solución mágica, pero son una herramienta más que debe usarse en conjunto con otras estrategias. Con los libros, los niños pueden poner nombre a sus emociones y empezar a entender qué les está pasando. Les ayudan a validar sus emociones, vivenciando que son normales y que hay otras formas más eficientes de expresar su inconformidad, sus deseos y sus frustraciones.

Cinco libros específicos para las rabietas:
1. “Rabietas”, Susana Gómez Redondo y Anna Aparicio.
2. “Soy un dragón”, Philippe Gossens y Thierry Robberecht.
3. “Tengo un volván”, Miriam Tirado y Joan Turu.
4. “¿No hay nadie enfadado?”, Toon Tellegen y Marc Boutvant.
5. “¡Qué rabia de juego!”, Meritxell Martí y Xavier Salomó.

Especialista en Orientación y Desarrollo
Humano e Inteligencia emocional en nivel inicial.
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