Por: Pamela Cuevas / Coach Empresarial. 

Lo que más he escuchado en esta época es sobre la capacidad que tenemos para adaptarnos positivamente a las situaciones adversas, esa fuerza interna que nos mantiene de pie y a la vez ausente de certidumbre y de respuestas. Quiero compartirte en este artículo mi mirada en el tiempo que me encuentro, esperando sirva y sume a la tuya en tu momento.

Un día la posibilidad de salir se desvaneció y con ella la posibilidad de seguir con el ritual de vida que conocía; mirar de frente a un cliente, vibrar con la energía de diferentes ambientes, sentarme en una cafetería con una productiva charla, compartir un aula o salón con personas para servir en sus conocimientos y así enriquecer el mío, y lo que más extraño, las salidas con mi hija cada tarde al llevarla a sus talleres que terminaban con un rico helado, así como los paseos de cada fin de semana que disfrutamos en familia; en fin, hoy lo que veía obvio se hace más importante; manejar escuchando música y no noticias, ir al supermercado con “calma”, visitar a la familia, entrar con zapatos a la casa, la tranquilidad de que me visiten, el saludar de cerca a una persona ajena a mi hogar, llegar del super sin preocuparme por desinfectar hasta la caja de leche que compré, etc.

Mi “chip” mental está en modo “defensa” y eso pudiera indicar que entre más tiempo esté en este “modus vivendi” global, mi ritual de vida tradicional se verá afectado por el nuevo, ¿será mejor?, ¿será con más consciencia?, ¿será un aliciente a nuestro sistema?; el hecho aquí es: ¿qué tan hábil estoy siendo desde lo físico, lo emocional, mental y espiritual?, ¿con qué herramientas me preparo cada día para estar asumiendo con flexibilidad situaciones límite para sobreponerme a ellas?, la respuesta hoy la tengo incierta, incluso, no creo estar pensando en ello al 100%, pero de una cosa estoy segura, hoy me considero más fuerte de lo que creía, más sensible con mi sistema, más consciente del valor de cada cosa, persona, acción. Ahora sé que como familia nos levantamos, nos apoyamos y nos amamos pase lo que pase.

Las organizaciones también generan resiliencia a raíz de su capacidad para anticiparse a los acontecimientos adversos, en su capacidad de adoptar controles hacia el medio ambiente y de simular eventos inesperados en su planeación.

Cuando vemos lo importante, nada será urgente, y cuando lo difícil nos encuentre, sin darnos cuenta, nuestro ser será el mejor resiliente. Somos parte de la naturaleza, somos seres en constante transformación, nada es para siempre, todo pasa y entonces, ¿qué aprendimos?, ¿con qué nos quedamos?, ¿qué sumamos a nuestro ritual? y así, ¿cómo nos fortalecimos?

En gratitud por lo vivido, aprendido y lo ganado.

Recuerda que #SentirNoEsElección, provocar sensaciones sí lo es.

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