Aprender a diferenciar entre hambre emocional y real.

Algo que suele ocurrir con el hambre provocado con la ansiedad es que la confundimos con el hambre real. La realidad es que lo que ocurre es que tenemos necesidad de comer como respuesta a las emociones negativas y el estrés, porque no tenemos otras herramientas más saludables y adaptativas para manejar ese estrés.

Para no dejarnos llevar por este tipo de hambre es importante que aprendamos a reconocer cuándo se debe a ansiedad y cuando no. Ser conscientes de en qué momentos comemos sin hambre es el primer paso para ser capaces de dejar de hacerlo.

Evitar comprar y tener en casa alimentos que no queramos consumir o poco saludables.

Puede parecer muy básico, pero la principal manera de no consumir alimentos poco saludables y muy calóricos es no tenerlos en casa. Se trata de una técnica que es útil habitualmente y puede serlo todavía más en esta situación en la que el único lugar en el que comemos en nuestra casa.

Las investigaciones al respecto encuentran que comemos lo que tenemos a la vista. La idea estos días sería no comprar ni tener en casa alimentos poco saludables y, al mismo tiempo, poner a la vista alimentos sanos, saciantes y poco calóricos como la fruta, frutos secos y vegetales.

Conocer y poner en práctica técnicas de relajación

Manejar la ansiedad estos días puede ser complicado, pero es una de las claves para no caer en comer de manera descontrolada. Por ello es interesante que aprendamos algunas técnicas sencillas y relativamente rápidas que nos ayuden a manejar y reducir nuestros niveles de ansiedad.

Una de las técnicas de relajación más utilizadas y conocidas es la de Jacobson que consiste en ir relajando nuestros músculos empezando por los grupos musculares de la cara y bajando hasta los pies, uno a uno. También es buena idea entrenar la respiración diafragmática.

Buscar otros elementos de distracción y mantener rutinas

Uno de los problemas estos días es que al pasar tanto tiempo en casa y estar alejados de nuestra rutina de vida podemos sentir que no tenemos nada que hacer y acabar llenando el tiempo con comida. Por ello, durante estos días es especialmente interesante que busquemos elementos de distracción que, además, sean saludables como puede ser el deporte, practicar una habilidad nueva, o hacer una videollamada con amigos y familiares.

Estar entretenidos con otras cosas hará que pensemos menos en comida. Además es importante también que mantengamos ciertas rutinas. Si teletrabajamos lo ideal sería que intentemos mantener los mismos horarios de antes: levantarnos a la misma hora, comer siempre en el mismo horario, etc.

Solicitar ayuda profesional

Aunque actualmente no podemos salir de casa, muchos psicólogos están ofreciendo sus servicios de manera online. Si vemos que la ansiedad y los niveles de atracones se nos están escapando de control, siempre es buena idea buscar la ayuda de un profesional de la salud mental que nos dé pautas adecuadas a nuestro caso particular.