Por: Pamela Cuevas, Coach Empresarial

¿Cuántas veces has escuchado que a este mundo se vino únicamente a ser feliz?, tal vez muchas y, ¿cuántas veces en el día te sientes feliz?, si eres de los que responde “muchas veces”, podría apostar que aún entre las “imperfecciones” del día a día tu capacidad de aceptación de los sucesos es proporcional a tu estado de ánimo. La felicidad no depende exclusivamente de los hechos objetivos que componen la vida, sino también de la manera subjetiva en que se interpretan.

En esta ocasión quiero compartir contigo algunas líneas de lo que Tal Ben-Shahar, doctor en comportamiento organizacional y profesor de Psicología Positiva y Psicología del Liderazgo, en Harvard, describe en su libro “La búsqueda de la felicidad”, él sostiene que aprender a diferenciar entre el perfeccionismo neurótico y el perfeccionismo positivo u optimalista es clave para serlo.

Para alcanzar la felicidad es preciso disfrutar del éxito desde tu percepción, apreciarlo, agradecerlo; “no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y feliz”, la clave parece estar en aceptar tu vida tal y como es, lo cual, según el autor “te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas”. Tampoco es el caso que vivas en la zona de confort, dejar de tener sueños y proponerte metas grandiosas; es sólo ser específico y saber que en el camino el “fracaso” es parte fundamental del crecimiento.

Como seres humanos, nos han educado para alejarnos de los errores, replantearnos el significado del fracaso que está por lo general asociado a la vergüenza y a la debilidad por algo inherente al riesgo, a la incertidumbre y a la mejora, es un avance al camino del aprendizaje.

Entonces, ¿cuál es la mejor vida que podemos vivir? De acuerdo a la Psicología Positiva, que se concentra en lo óptimo, debemos evitar imaginar una vida perfecta y aspirar a vivirla, pues ésta podría producir mucha frustración e infelicidad. Comencemos disfrutando el recorrido del camino deseado, aceptándolo como es.

En las organizaciones tener personas felices es un activo que rinde productividad, reconocerlo e invertir en ello es tarea que aún no se practica en general. Tal Ben-Shahar sostiene que “las personas con talento se sienten atraídas por aquellas empresas que sacan lo mejor de ellas”, pero ¿puede un profesional potenciar su propia felicidad? ¡Claro que sí! y aquí te comparto algunas de las condiciones que puedes desarrollar para lograrlo:

1.- Elige el optimalismo sobre el perfeccionismo. La diferencia fundamental entre el perfeccionista y el optimalista es que el primero, en esencia, rechaza la realidad, mientras que el segundo la acepta.

2.- Perdona tus fracasos. ¿Aprender del fracaso o fracasar en el aprendizaje? Tú capacidad de aprendizaje se basa en tu experiencia, atrévete. Se sufre más por el miedo al fracaso que por el fracaso en sí mismo.

3.- Agradece cosas grandes y pequeñas. Practica continuamente la GRATITUD. Despierta tu consciencia cada día, ¡estás vivo!.

4.- Haz deporte. 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad.

5.- Simplifica. Comprometemos nuestra felicidad intentando hacer demasiado.

6.- Aprecia el trabajo del otro. Enfócate más en lo que sí puede hacer.

7.- Medita. Mente sana en cuerpo sano. Desintoxícate.

8.- Sé resiliente. Desarrolla tu capacidad de adaptabilidad a situaciones adversas. Cuando no aceptamos las emociones negativas, acabamos pensando en ellas obsesivamente, las magnificamos y nos negamos la posibilidad de alcanzar la serenidad; y cuando no somos capaces de aceptar, abrazar y apreciar el éxito, nada de lo que hacemos tiene sentido.

Recuerda que #SentirNoEsElección provocar sensaciones sí lo es.

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