Por: Julieta Enríquez, Master Coach Ontológico & Psicoterapéuta

Somos creadores de nuestra realidad, inconscientes del inmenso poder que ejercemos al conversar, el lenguaje es generativo, a través de las palabras nos construimos o sin darnos cuenta nos condicionamos, nos enfermamos, nos separamos, nos destruimos. ¿Lo qué hoy estamos diciendo nos sirve para avanzar y sanar o nos mantiene estancados?

El poder de las palabras es impresionante, pueden ser verdaderos cuchillos que nos desgarran, golpes directos que nos quiebran, nos hieren; u otras veces las palabras fluyen, conectan y se convierten en un bálsamo para el alma, una caricia para el corazón ¡Que bien se siente escuchar y sentirse escuchado! Las palabras tienen la magia de abrir una puerta al interior, y así las conversaciones sanan. Si de esto se trata la plenitud en la vida entonces:

¿Cuántas conversaciones tenemos pendientes?

En cada área de la vida donde no tenemos un resultado pleno y congruente, ahí tenemos una conversación pendiente y en buena medida si de algo se trata la vida es de lo que amas, de lo que dices, lo que entregas y de lo que decides. ¿De qué tamaño son tus decisiones?

No hay errores, no hay casualidades solo decisiones ¡Eso somos! La suma de todas nuestras decisiones, algunas valientes, otras cobardes, pagamos precios muy altos por no dar el siguiente paso, por acomodarnos en un mundo chiquito, sin desafíos, en conversaciones superfluas sin preguntas incomodas, guardamos nuestro potencial en una cajita bonita o en una grande para apantallar a los demás, pero cuando la puerta de tu habitación se cierra y la luz se apaga: ¿Cuál es tu verdad? ¿Sobrevives entre excusas adentro de tu cajita segura? ¿Segura de qué? Si lo único que tenemos asegurado al nacer es que un día nos vamos a morir ¿Qué vas a hacer para decirle al mundo que pasaste por aquí?

SOMOS LA HISTORIA QUE NOS CONTAMOS, en eso nos vamos transformando, nuestras declaraciones tienen el poder de darnos dirección para la acción, pues así como el agua estancada se pudre, la gente estancada se enferma o se queda deprimida o resentida si no dice todo lo que necesita decir ¡Dejemos de tragarnos nuestras palabras o correremos el riesgo de ahogarnos con ellas!

Necesitamos aprender a decir SI, sin miedo, y NO, sin culpa. Un Si es solo el principio y un No es la búsqueda de otro camino. ¡Basta! De contarnos historias de terror, cuentos de victimas, de quejas y críticas Liberar a los demás de nuestros reclamos en realidad nos libera a nosotros mismos. ¿Qué tan caro nos ha costado no hablar con la verdad?

A este mundo le urge un cambio y no será a través de la queja que lo vamos a lograr ¡Nada es casualidad! Hoy estamos en donde estamos y con quienes estamos para que aprendamos, nuestras conversaciones determinan nuestros patrones. Ahora más que nunca nos viene bien salirnos de la conversación egoísta, irresponsable, arrogante, ignorante, jodida y narcisista para dejar de complicarnos la vida, es más, si por un momento observamos sin drama nuestra historia personal descubriremos que nuestro peor enemigo esta sentado aquí, si aquí, en la misma silla que nosotros ¡Auch! Nadie más que nosotros mismos puede hacernos tanto daño, Entonces ¿Si te tragaras tus palabras envenenarías o nutrirías tu alma?.

Espero tu respuesta en mis redes sociales mientras exploramos cada mes los temas de “Palabras para Sanar”.

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