Por: Fernando Ordoñez

Foto: Mirko Oleg

El día del Padre es sin duda una de las celebraciones mas emotivas después del día de la madre. En México, al igual que en la mayoría de los países, la fecha se ajusta para que coincida con tercer domingo de junio; sin embargo, en Rumania, es el segundo domingo de mayo y en Nueva Zelanda el primer domingo de septiembre.

Se ha designado el domingo, por que como es sabido, este es el día en que la mayoría de los hombres descansan de su jornada laboral y les es posible convivir y pasar un tiempo con la familia.

Algunos países; sin embargo, le han asignado fechas fijas a esta celebración haciéndola coincidir con eventos importantes en la cultura o en las costumbres de la región.

En Rusia por ejemplo se celebra el 23 de febrero, día que se conmemora a los defensores de la patria.

En España como en otros países en donde predomina la religión católica, la celebración coincide con el día de San José, el padre de Jesús.

En Nicaragua, mas que la paternidad biológica, se hace especial incapié en honrar y reforzar los valores y conductas de la paternidad, haciendo un reconocimiento social a los hombres que están o han estado al lado de sus hijos (biológicos o no) apoyando de forma efectiva su desarrollo y crianza.

La celebración oficial se consolida en los Estados Unidos cuando Sonora Smart, hija de un veterano de la guerra civil busca perpetuar el reconocimiento a su padre Henry Smart, quien crió y educó solo a seis hijos, luego de que su esposa falleciera en el parto del sexto bebé.

El rol de la madre y del padre en la formación de los hijos no es el mismo, y no deben competir; ambos son complemento uno del otro, tal como el rín necesita de la llanta y viceversa.

Las circunstancias de cada familia generan diversos tipos de relación entre padres e hijos, lo importante es generar espacios de comunicación que propicien un adecuado grado de acercamiento

El tiempo que pasa el padre con sus hijos, es la oportunidad única de mostrarles afecto, darles consejo y dirección, aplicar una sana disciplina modelar el carácter, pero sobre todo educar con el ejemplo.

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